En los grupos de Musicoterapia para embarazadas tenemos un vehículo maravilloso: la música y, especialmente, la voz. El Dr. Alfred Tomatis observó algo importantísimo que más tarde han confirmado los investigadores en Psicología Prenatal: el sentido del oído cumple un papel crucial en el desarrollo afectivo del feto, y la voz de la madre constituye un eje fundamental en su mundo sonoro.

Un ejemplo concreto de cómo se puede traducir esto en el plano fisiológico es la observación que hizo Tomatis sobre la presentación de nalgas: la interpretó como una consecuencia directa de la falta de comunicación entre madre y bebé. Estimó que cuando hay un diálogo fluido entre ambos durante el embarazo, el feto se encaja con la cabeza hacia abajo para escuchar mejor gracias a la resonancia pélvica. Es decir, podemos deducir que el vínculo sonoro aumentaría las posibilidades de la presentación cefálica, que es la idónea para un buen nacimiento.

Teniendo en cuenta ésta y otras valiosas aportaciones en el campo de la Neurociencia y la Psicología Prenatal y Perintal, abordaremos a continuación los puntos centrales en este trabajo de Musicoterapia durante el embarazo.

Objetivos

  • Para el bebé: El trabajo con el bebé está orientado a la prevención. Es decir, a protegerle de las vivencias maternas que puedan resultarle nocivas y a proporcionarle un entorno uterino en el que pueda crecer sano física y emocionalmente.
  • Para la madre: El bebé habita en la madre, por lo que todo el trabajo pasa por ella. Ayudándola a ordenar y expresar su mundo emocional, a establecer un diálogo honesto con su hijo/a y proporcionándola estrategias para el parto estamos atendiendo sus propias necesidades como mujer, pero también contribuimos a los objetivos para el bebé.

Las últimas investigaciones en Neurociencia han demostrado que el feto tiene memoria y, por tanto, capacidad de aprendizaje. Esto significa que sus vivencias dentro del útero materno dejan una profunda huella en su conducta y repercuten en la construcción de su estructura de personalidad.

En la actualidad, la mayoría de los bebés se desarrollan en un entorno fetal similar al siguiente: el embarazo se plantea como una constante prueba de obstáculos y posibles complicaciones (pliegue nucal, detección de malformaciones, diabetes gestacional, etc.), con el miedo de la mujer al parto, a veces con dificultades laborales o familiares/de pareja, etc. Esto suele generar como telón de fondo un estrés que habitualmente pasa inadvertido y que se traduce en un torrente hormonal de adrenalina y cortisol que llegan directamente al feto.

Lo que el bebé necesita es sentirse deseado, aceptado y amado. Necesita que su madre le tenga presente y se comunique con él/ella, que le haga partícipe de lo que ocurre y que le tenga en cuenta como un ser humano completo. Esto desencadena la producción de hormonas como la oxitocina y las endorfinas, de las que se benefician madre y bebé, y que también serán fundamentales para un buen trabajo de parto y lactancia.

La clave de nuestro trabajo es el establecimiento de un buen vínculo entre la gestante y su hijo/a. Cuando el bebé siente que su madre le tiene presente, que se comunica con él/ella, que le acepta y que desea su nacimiento, obtiene una base sólida sobre la que desarbolarse. La música y, en especial, el canto materno serán nuestros grandes aliados para lograr este objetivo. Cantando nos relacionamos, nos vinculamos, expresamos lo que sentimos y descargamos el estrés. Cantando segregamos oxitocina y endorfinas, tendemos un puente entre su acuático mundo y el nuestro, le proporcionamos un útero más amable en el que crecer.

La producción vocal constituye una gran aliada durante el trabajo de parto. Ayuda a regular la respiración y a gestionar el dolor. Permite la distensión de la garganta y músculos bucales, íntimamente relacionados con el conducto vaginal y el suelo pélvico. Asimismo, mantiene a madre y bebé en comunicación consciente, pudiendo acompañarse mutuamente en este importante tránsito.

“Expresar el dolor a través del canto tiene un fuerte efecto analgésico y favorece la dilatación del cuello del útero. Tranquiliza al bebé y refuerza el vínculo afectivo con él/ella.” (Verena Schmid, matrona y autora del libro El dolor del parto)

Obviamente, una mujer en pleno trabajo de parto no está en condiciones (¡ni debe!) de pensar en técnicas o estrategias teóricas. El grupo de Musicoterapia semanal está orientado a que pueda integrar el canto de manera natural, para que sea un recurso fácil que utilice de forma automática durante el nacimiento de su bebé.

El uso de los mantras

Los mantras poseen características que los hacen extraordinariamente útiles para facilitar el trabajo de parto:

  • Su estructura es repetitiva y rítmica, así como el parto en su primera fase de contracción y relajación.
  • Esta repetición también facilita sumergirse en un estado meditativo, que estimula la producción de oxitocina, hormona clave durante el parto y la lactancia.
  • Al cantarse en un idioma que la madre no conoce, no hay riesgo de la activación neocortical que podría dificultar el trabajo de parto.

Trabajo con nanas

Las nanas son una herramienta doblemente útil: por un lado, serán un precioso vehículo de comunicación con el bebé durante el embarazo y también después del nacimiento; por otro lado, recuperar las melodías que les cantaron en su propia infancia facilitará a las mujeres contactar con sus emociones primales olvidadas.

En las sesiones de Musicoterapia tomaremos las melodías que las mujeres traigan y aportaremos también nanas que puedan ampliar su repertorio.

Música y voz

El canto supone un pilar fundamental porque nos va ayudar a lograr fácilmente los dos objetivos: vínculo con el bebé y estrategias en el parto.

Para que el canto sea una herramienta que podamos utilizar de forma natural, debe ser algo ya incorporado en nuestra vida diaria. Por eso en las sesiones de Musicoterapia cantamos, cantamos y cantamos. Para que durante el trabajo de parto pueda surgir ese recurso de forma automática, para que cuando queramos calmar a nuestro bebé sea algo con lo que nos sintamos a gusto. Cantar regula la respiración y favorece la producción de oxitocina y endorfinas, liberando asimismo el estrés y sensaciones desagradables. Es la herramienta más completa.

No es necesario tener una “voz bonita”, ni conocimientos musicales. Para un bebé la voz de su madre es siempre el sonido más hermoso, y los instrumentos musicales y las melodías nos ayudarán a crear un marco propicio.

Trabajo en grupo

El trabajo en grupo ofrece la posibilidad de compartir, de hacer el proceso acompañadas por otras embarazadas, de contrastar temores y encontrar apoyo. ¡También es más fácil cantar en grupo en vez de solas!

Otro elemento enriquecedor del proceso en grupo es la coincidencia de mujeres en distintos momentos de la gestación:

  • Las que están en el primer y segundo trimestre pueden ir anticipándose a lo que sucederá en el futuro inmediato, ya que las del tercer trimestre son un estupendo espejo en el que pueden verse proyectadas.
  • Las gestantes que se encuentran en el final del embarazo obtienen perspectiva y conciencia de la experiencia ya vivida al ver a otras mujeres que apenas inician el viaje.

Sesión con la pareja

El padre o compañero/a puede participar del trabajo musicoterapéutico en alguna sesión puntual si se plantea esa necesidad. Se programa una sesión con acompañantes y se trabajan temas específicos demandados por el grupo o planteamientos generales de la relación entre los tres.

  • Los talleres de Musicoterapia en el Embarazo para Parejas se realizan de forma puntual durante la mañana de un sábado, de 10 a 14 h.

No es necesario tener conocimientos musicales ni "cantar bien" para participar en esta actividad.

Si no tienes pareja o no puede acudir, ven acompañada de una persona de tu confianza.

Para más información, escribenos a info@musicoterapiaymaternidaad.es

Berta Pérez Gutiérrez es Máster en Musicoterapia por el Centro de Investigación Musicoterapéutica de Bilbao (CIM) – Université de Bordeaux.

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