Una sociedad de puta madre

  Una sociedad de puta madre

      Dicen que el lenguaje crea realidad. Nuestro modo de hablar también refleja el mundo en que vivimos. Y creo que, sin duda, estamos en una sociedad de puta madre. Es decir, en la que las madres son muy putas o en la que es una putada ser madre. Pido disculpas por expresarlo tan groseramente y me explico:

 

Tenemos numerosos insultos que giran en torno a la maternidad. Ser un “hijo de puta” es la mayor descalificación hacia nuestros enemigos, así como “cagarnos en su puta madre”o en “la madre que les parió”. Existen variaciones como “cagarse en la leche” o tener “mala leche”, que obviamente no se refieren a los tetrabricks. Incluso cuando todo va bien nos lo “pasamos de puta madre”.

 

Hablar mal de alguien es “ponerlo a parir”, y una tontería es “una parida”. El refranero popular contribuye con aportaciones como “no hay parto sin dolor ni hortera sin transistor” y la publicidad nos deja frases como “que no huela, que no se note, que no traspase” (y ¿hay maternidad sin menstruación?).Todos sabemos que algo muy aburrido es un “coñazo” y que ,cuando una persona se muestra muy controladora, se pone “en plan madre”. Más de una vez le hemos dicho a una mujer que deja su profesión para cuidar de sus hijos: “así que ahora no trabajas” y cuando se va hemos comentado que se ha convertido en una “mantenida”, una “maruja”.

 

Somos conscientes de que en la sociedad actual hemos perdido el respeto a los mayores y a su sabiduría pero ¿qué pasa con las madres? Quizá merezca la pena observar nuestros modos de expresión habituales y tomar conciencia de cuántos valores transmitimos a los pequeños de nuestro alrededor a través del lenguaje. Para mi es un trabajo diario en el que me descubro diciendo palabras horribles y en el que voy encontrando alternativas que incorporo poco a poco.

 

En cualquier caso, me pregunto hacia dónde vamos en una sociedad en la que no somos capaces de honrar a nuestras madres. Una cultura en la que no valoramos el cálido vientre en que nos gestamos, sino que es un “bombo que deforma la figura de las mujeres”. En la que somos paridos con dolor según ordenó el Génesis y nacemos por el “chichi”, “chocho” o “coño”, en lugar de atravesar con plenitud la sagrada vulva semejante a la de la Diosa Madre. No es raro que abunde la “mala leche”, en lugar del dulce alimento que brota del pecho materno.

 

Nos falta amor porque nos falta madre. Madre tierna, sagrada y cálida. Madre a la que respetamos y admiramos porque es madre. Desde aquí, y con todas mis limitaciones y todo el camino que me queda por andar, les doy un profundo agradecimiento. Especialmente, a la mía.

Berta Pérez Gutiérrez.