Del útero a mi piel

Nos escribe una mamá contando su experiencia: de trabajar en televisión a distribuir camisetas que te permiten llevar a tu bebé pegado a tu piel. Una idea estupenda que nace de una vivencia negativa del acompañamiento recibido en el parto, pero que al mismo tiempo le permitió conectar con su instinto y su sabiduría natural. Así nos lo cuenta:

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Como mamá primeriza, sin demasiada información, di a luz a mi hijo Daniel. Un parto medicalizado por fisura de la bolsa e inundado de miedos, delegando mi cuerpo a 3 equipos sanitarios distintos en mis 18 horas de “trabajo de parto”.

Tumbada, me hicieron tactos cada 2 horas, rotura de bolsa, oxitocina y como no, epidural.

Expuesta. Así me sentí. Expuesta a lo que los “especialistas” decidiesen sobre mi cuerpo y el nacimiento de Dani.

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Un expulsivo de 5 horas en las que no sentía absolutamente nada. Cuando empecé a pensar en los fórceps o ventosa, llegó la tercera matrona quien me controló los pujos hasta el alumbramiento final.

Ayudé a sacarle y le coloqué encima de mí. En este momento se pararon los relojes.

Yo por aquel entonces nada sabía de la importancia del contacto piel con piel, tampoco me hacía falta saber para sentir que aquello era lo más maravilloso que jamás había sentido. Ahí tenía a mi chiquitín después de 9 meses de espera, llena de incertidumbres, miedos, alegrías y altibajos. Una sensación de plenitud, paz y sentido de la vida bestial. Dani descansaba, dormía plácidamente encima de mí.

Esa armonía se rompía a las dos horas por las “prisas” en pesar y medir al niño, hacer el test de Apgar y otros procedimientos rutinarios que desde mi humilde punto de vista en aquel momento podían esperar.

Pasé de la paz más absoluta a notar como se tensaban cada músculo de mi cuerpo cuando escuchaba a mi bebé llorar por separarle de mí. Y yo, sin saber, me preguntaba a mí misma: ¿pero por qué me lo quitan? ¿A qué viene tanta prisa? ¿Realmente es tan importante obtener esa información sabiendo que el niño ha nacido bien? ¿No se dan cuenta que el chiquitín sufre?

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Un sinfín de preguntas sin respuestas que rondaban mi mente entre tensiones musculares y cada vez más nerviosa. Y me dije a mi misma: Es lo que deben hacer, deja trabajar a los profesionales….Que remedio….

Y supongo que además tengo que dar gracias por el hecho de dejarle 2 horas pegadito a mí. ¿No?, Esto no ocurre en la mayoría de hospitales…Menos mal que estaba siendo una afortunada…

Y yo lo único que hice fue dejarme llevar por mis instintos, ni más ni menos. No necesitaba el consejo de nadie. Mi cuerpo y mi alma sabían perfectamente lo que hacer. Las inseguridades en el fondo me las provocaban los demás. Y con mayor peso, los “especialistas”. Pero fue terca y tenaz en mi impulso de mantener a mi niño en contacto con mi propia piel. Eso era lo único que necesitábamos los dos que además fue el inicio de una lactancia maravillosa.

Al poco de dejar el hospital, comencé a interesarme por determinado tipo de crianza natural. Vamos, la que salía de mí.

Y encontré el nombre que le ponen al contacto más maravilloso que yo podía sentir con mi bebé: El método canguro.

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Y así me fui documentando cada vez más sobre sus beneficios, que en el fondo ya los conocía ;-).

Por aquel entonces trabajaba como periodista de televisión y comencé a crear mi propio proyecto: Mamá, te quiero. Un programa documental que trabaja de la mano del pediatra Carlos González y la psicóloga infantil Rosa Jové. A día de hoy aún en proceso de programa piloto circulando por varios canales de televisión.

Quería difundir a toda costa lo importante que es escuchar lo que verdaderamente significa la maternidad, lo instintiva y natural que es y apoyarme en profesionales que defendiesen esta línea de crianza tan instintiva y comprensiva.

Al contar mi punto de vista, muchas fueron las mamás que me planteaban que ellas por su ritmo de vida no podían llevarlo a cabo. Lo entiendo, lo respeto y sólo puedo dar gracias que yo si tuve tiempo para poder hacerlo como sentía. Me parece que cada uno hace lo que considera mejor para sus hijos, ya sea por convicciones distintas, o por la imposibilidad de conciliar la crianza que llaman con apego o natural con el ritmo frenético de la sociedad en la que vivimos.

Yo en mi caso particular siento la fuerza de difundir lo poco que sé de humanizar un poco más la crianza. Así como este proyecto televisivo comencé a meterme de lleno, informarme y documentarme acerca de este maravilloso mundo de la maternidad.

Con el programa piloto cerrado y ya en manos de distintas cadenas, descubrí una prenda maravillosa para mí. Se trataba de una camiseta de porteo. No hablo de un fular, ni de un me tai, hablo de una camiseta. Un diseño de una prenda que permitía el contacto piel con piel sin tela entre la mamá y el bebé, que facilitaba el acceso al pecho a demanda y con soporte postparto. ¿Qué más podía pedir?

No lo pensé ni un segundo, me puse en contacto con un patronista, una empresa textil y comencé a producirlas.

¿Cómo llamaría al producto?

Esto de poner nombre a un artículo nuevo es muy importante porque lo tenía que definir, resumir y simbolizar en una única palabra…Le di muchas vueltas y de repente salió: Amar Su Piel. Porque es para eso. Porque en esencia es eso. ¡Era el nombre perfecto!

¡Creo que no podría tener otro mejor!

Ahora debía registrar un dominio, y, por casualidades de la vida (o no) estaba libre: www.metodocanguro.com !!! Perfecto! Y ahora…a volverme loca con el mundo de los blog, redes sociales, blogueros…

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Y en este punto estoy. Llena de ilusión, con una confianza ciega en la camiseta y esperando noticias del programa.

Pero no sólo eso…Atendiendo a Dani que ya tiene 4 añitos y….también incubando a mi hija que ya lleva 4 meses en mi vientre…. Deseando que salga para practicar con ella el maravilloso….método canguro   😉

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  7www.metodocanguro.com

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